La Santa Sede ante una nueva era

20130304-avecanta1Como cada mañana, el pasado 11 de Febrero abrimos los portales de la prensa escrita para pasar a la sorpresa e incredulidad: S.S. Benedicto XVI, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica anuncia su renuncia voluntaria al ministerio papal la cual haría efectiva al 28 de Febrero del presente año.

Sin duda, esta fue una noticia que nos sorprendió por varios frentes ya que nos pone a todos los habitantes actuales del planeta ante una situación inédita, y a los mexicanos nos invita a asignarnos esa casi obligatoria tarea de deducir y decretar vía vox pópuli las “causas reales” del hecho, con el único e inamovible criterio de que ellas siempre deben ser lo más alejadas posible de la versión oficial.

La Iglesia Católica, como cualquier otra institución vigente, se enfrenta a un nuevo mundo. Uno en donde millones de personas se conectan diariamente para obtener y compartir información, una gran generación de hombres y mujeres que leen más, que son más críticos, y que colectivamente propician que sea más difícil la existencia de secretos relativos a personas y a organizaciones. En el mundo de los WikiLeaks, los misterios están en peligro de extinción.

Es mi parecer que lo anterior fue muy bien entendido por el padre Ratzinger.
Rodeado de una sociedad cambiante y al mando de una institución que ha aparentado inmovilidad o -al menos- lentitud para afrontar los nuevos desafíos, Su Santidad optó por levantar polvo y romper paradigmas.

Desde el reconocimiento y condena pública de los casos de abuso sexual cometidos por ministros católicos, pasando por la intervención a los otrora todopoderosos “Legionarios de Cristo”, hasta el humilde reconocimiento del cansancio que le impide conducir a la iglesia al ritmo que los retos internos y externos demandan; Benedicto XVI emitió señales claras de su visión de un catolicismo que no puede quedarse en la inmovilidad o caminar por inercia, que por el contrario debe ser capaz de sorprender y sentar precedentes con el fin revitalizar la fe católica y entusiasmar de nuevo a sus fieles sin alejarse de los principios que le dieron origen.

Seguramente el hoy “Papa Emérito”, conocido como intelectual aficionado al pensamiento racional, supo detectar que en un mundo donde ya no existen los secretos, no hay institución que pueda sostenerse por decreto ni por influencia o miedo. En una humanidad donde el “porque es así y punto” es cada día una respuesta menos aceptable, la “Santa, Católica, Apostólica y Romana” requiere de conservar y captar a más fieles por medio del convencimiento razonado, del amor y del buen ejemplo.

A final de cuentas, y aunque tenga como fin acercar a los hombres a lo divino, la iglesia es una institución conformada por seres mortales que pueden cometer errores y que por tanto siempre debe estar sujeta a la búsqueda de su propio perfeccionamiento.

Hoy somos testigos de signos inequívocos de una nueva era, en la que la luz va venciendo a la opacidad en todos los ámbitos, en donde no hay estructura que pueda sostenerse en base a la fuerza o a la administración de la información.

Estaremos atentos para ver si así también lo entiende el colegio cardenalicio y el nuevo sucesor de San Pedro. Con el humo blanco llegará la respuesta.

Marco Antonio @MtzGuerrero es jarocho, licenciado en derecho por la Universidad Cristóbal Colón, ex-Coordinador Nacional de Comunicación de Acción Juvenil y experto en Social Media y Aplicaciones Web. “El Ave Canta” toma su nombre de aquel famoso verso de Salvador Díaz Mirón: “el ave canta aunque la rama cruja, como que sabe lo que son sus alas”. Consulta más columnas enhttp://www.marcomartinez.org

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