#ElINENoseToca

El INE no se toca
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"Marco, ¿por qué hay que manifestarse en contra de la Reforma al INE?"

Estimado muro: En estos días algunos amigos y familiares se han acercado a mí para preguntarme cómo viene la propuesta de Reforma Electoral y por qué creo importantísimo que acudamos a marchar en nuestras ciudades para decir fuerte y claro que #ElINENoSeToca.

En ese sentido, debo decir que a quienes estamos de este lado tenemos una labor cansada y complicada, pero a la que no debemos rehuir. ¿Por qué?

Porque mientras el Presidente desde su megáfono sobre-simplifica los temas diciendo cosas que suenan bien como que lo que desea es ahorrar dinero y que se “democratice” la autoridad electoral, yo para convencerte tengo que comentarte que el funcionamiento del INE es complejo, con soluciones producto del aprendizaje de años de historia, que en sus procesos participan muchas personas que se checan unas a otras, explicarte por qué creo que está bien que funcione así, y además, por convicción, hacerlo sin insultar a quienes piensan diferente a mí.

Y pues a mí no me parece que con el partido comenzado, la tribuna decida que el árbitro se ponga la playera de uno de los equipos que juegan.

De modo que, si te parece bien, te comparto mi punto de vista y algo de contexto. Alerta: No es un post corto ni cabe en una infografía, es una lectura de unos 13 minutos.

Si te gusta, te invito a compartir este texto con tus contactos, y ya tú sabes si me das el crédito o no. Lo importante es que más gente tenga la información que por otra vía es difícil que obtenga.

Introducción. ¿Por qué el IFE/INE?

Hasta 1988 las elecciones las organizaba el gobierno, no existía un padrón electoral (lista de ciudadanos que pueden votar) con fotografía, y los partidos de oposición no tenían voz en la organización de las elecciones ni recursos para llevar su mensaje a todo el país. Por lo anterior, no debe sorprendernos que en todos esos años el partido gobernante jamás perdió -oficialmente- la Presidencia de la República ni la gubernatura de ningún estado.

Es tras la controvertida Elección Presidencial de 1988, la última federal que organizó la Secretaría de Gobernación en la cual se acusó a su titular Manuel Bartlett de “bajar el sistema” para no reconocer la gran cantidad de votos que obtuvo el opositor izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas (PARM, luego PRD), que se generó un conflicto pos-electoral que amenazó con una parálisis legislativa y de gobierno. A las protestas se sumaron los candidatos Manuel Clouthier (PAN), y Rosario Ibarra de Piedra (PRT).

Como el Gobierno necesitaba de votos de la oposición para llevar a cabo sus proyectos, se negoció la creación del Instituto Federal Electoral el cual inició sus funciones con cierta injerencia del gobierno, hasta que en la siguiente reforma (1996) se logró que su Consejo General fuera integrado sólo por ciudadanos de reconocida trayectoria y no ligados al gobierno ni a ningún partido. Casualmente, en las siguientes elecciones intermedias (1997) por primera vez en su historia el PRI perdía la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, y en el 2000 la Presidencia de la República.

Antes de 1996 no había existido durante todo el siglo ningún cambio pacífico en la Presidencia. Desde 1996 hasta 2018 (22 años), han existido 3: De Zedillo (PRI) a Fox (PAN), de Calderon (PAN) a Peña (PRI), de Peña (PRI) a AMLO (Morena). Y a nivel estatal, prácticamente en todos los estados han existido alternancias sin mayores cuestionamientos ni conflictos.

La clave del funcionamiento del INE es que quienes lo dirigen son personas con enorme experiencia, nombradas en su momento sin cuestionamiento de ningún partido político, y cuya función es darle a los ciudadanos las herramientas para que ellos organicen la elección en cada casilla y reciban y cuenten los votos de sus vecinos. Es decir, cuando vamos a votar a nuestra casilla, quienes nos dan la boleta en blanco, cuidan nuestro voto y después lo cuentan, son nuestros mismos vecinos. No el INE mismo, ni mucho menos el gobierno o partido alguno.

Y entre las herramientas indispensables, además de la organización y la capacitación, están una credencial de elector gratuita y accesible, las cuales conforman un padrón electoral confiable y auditado, y todos los partidos -incluído Morena desde su fundación-, tienen acceso a observar todas las partes del proceso y a acceder a recursos para difundir sus propuestas entre los ciudadanos. Con esas reglas Morena, partidos tradicionales, partidos recientes, e incluso candidatos independientes han podido ganarle al gobernante en turno a lo largo y ancho de todo el país en estos 26 años.

¿Qué propone el Presidente y cómo debilita a la democracia?

Uno. Cómo se integra.

¿Cómo funciona hoy? El órgano que dirige el INE es el Consejo General el cual actualmente se integra por 11 Consejeros Ciudadanos. Esos Consejeros surgen de un proceso en la Cámara de Diputados en el cual decenas de aspirantes que cumplen los requisitos, experiencia e imparcialidad se inscriben, se les aplican exámenes de conocimientos, así como entrevistas para evaluar su experiencia. De entre los mejores evaluados y que no tengan objeción de ningún partido salen las propuestas que deben ser aprobadas por 2/3 partes de la Cámara. Es decir, la práctica ha sido que los Consejeros del INE sean personas evaluadas, con experiencia y que ningún partido le haya hecho señalamientos sobre su honestidad o imparcialidad.

¿Qué propone el Presidente? Lo que propone el Presidente de la República es que ahora sean 7 Consejeros, y que los 60 candidatos a esos 7 puestos no salgan de ninguna convocatoria pública de evaluación, sino que 20 los inscriba el Poder Ejecutivo (o sea, él), 20 por mayoría el Poder Legislativo (cuya mayoría tiene su partido), y 20 del Poder Judicial. Es decir, para abrir garganta, Morena sin considerar a nadie más podría proponer a 40 de los 60 candidatos. Y después, que los 7 de los 60 salgan de una elección nacional y sean electos por simple mayoría.

¿Cuál sería el resultado? Si 2/3 partes de los candidatos los propone el partido gobernante, y luego se somete a una votación nacional por mayoría simple, no es difícil pronosticar que las personas que lleguen no van a ser las más preparadas, y sí le deben mucho al partido en el poder.

¿Por qué pienso que eso está mal? Las elecciones son en parte para premiar a los gobernantes y representantes que trabajan bien, pero aún más, para sustituir a aquellos que ya no queremos ahí. Entonces es completamente ilógico que el árbitro sea de gente del partido en el gobierno o sus amigos, como evidentemente lo sería de aprobarse esta propuesta.

Dos. El Padrón Electoral (la “INE”).

¿Cómo funciona hoy? Desde 1991 comenzó a expedirse la Credencial para Votar con Fotografía. Antes de ello los mexicanos mayores de edad no contaban de manera gratuita y accesible en todo el país una identificación con altas medidas de seguridad, y que además su expedición es vigilada y auditada. Esa identificación, además de para poder votar en las elecciones, nos sirve para hacer trámites en bancos, trámites en gobierno, y para recibir los apoyos sociales en el caso de las personas que más lo necesitan.

Cuando sacamos nuestra Credencial de Elector (o nuestra INE), entramos a una lista llamada “padrón electoral” en donde estamos todos los ciudadanos mayores de edad localizados en el área donde nos toca votar (sección electoral), con nuestros vecinos más cercanos.

Ese Padrón Electoral (lista nacional de ciudadanos), es operado por ciudadanos apartidistas, y revisado hasta el cansancio por partidos políticos y candidatos independientes para evitar que ahí hayan personas que no existan, gente repetida, y en la medida de lo posible personas fallecidas. Del servicio de expedición de las “INEs” y la conformación del padrón no ha existido queja de ningún partido, incluido el Presidente de la República.

¿Qué propone el Presidente? En la propuesta de reforma, desaparece como tarea del INE el conformar el Padrón Electoral. Al no quedar claro, se sospecha que lo que se desea es que ese padrón lo tenga y lo conforme el gobierno.

¿Cuál sería el resultado? Si es el gobierno quien mete y saca gente de las listas de personas que pueden votar, y da o niega la Credencial de Elector, se corre el riesgo de que manipulen esas listas con criterios políticos y sin posibilidad de que los demás partidos o los ciudadanos puedan revisar la tarea.

¿Por qué pienso que eso está mal? La Credencial de Elector es nuestro medio para hacer trámites ante gobierno y bancos, pero sobre todo para castigar cada 3 años a los malos representantes y malos gobernantes. Si es el mismo gobierno quien decide quién tiene credencial y quién no, y quién está en la lista de votantes de cada casilla y quién no, se corre el riesgo de que nos nieguen esos derechos por motivos políticos.

Tres. Financiamiento a Partidos en años no electorales.

¿Cómo funciona hoy? A partir de 1990 con el nacimiento del Instituto Federal Electoral se comenzó a dotar a todos los partidos políticos con registro nacional de una cantidad de dinero para poder realizar sus actividades y poder acercarse a los ciudadanos y compartirles su visión de país. La idea era que el partido en el poder tenía muchos recursos, funcionarios en todo el país y medios a su disposición (legales e ilegales), para acercarse a los ciudadanos. Y, ¿cómo iban a competir los demás partidos en igualdad de circunstancias si no contaban con las herramientas para atender, invitar y comunicarse con los ciudadanos?

Es por ello que los partidos, en una fórmula que considera los votos que obtuvieron en la última elección, reciben dinero público para realizar sus actividades de organización, promoción de la democracia, revisión del poder, y acercamiento con los ciudadanos.

El mismo Presidente López Obrador recorrió buena parte del país en su calidad de Presidente del partido Morena, y los boletos de avión, la gasolina y las casetas no las pudiera haber pagado de su bolsillo.

¿Qué propone el Presidente? Eliminar el dinero público que se le da a los partidos políticos en años no-electorales.

¿Cuál sería el resultado? Que el único mensaje que le llegue a la ciudadanía sea el de la mañanera, y el de los empleados del gobierno que estén desplegando en todo el país, acallando aún más a la crítica, y la capacitación de nuevas personas que aspiren a llegar al gobierno.

¿Por qué pienso que eso está mal? Porque es una manera más de restarle herramientas a los ciudadanos para tener opciones distintas al partido en el poder en turno, lo cual además puede generar que los partidos busquen dinero ilegal con grupos de interés incluso de la delincuencia organizada (como se acusa al partido en el poder en las elecciones en estados del Pacífico en 2021).

Cuatro. “Eliminación de plurinominales”

¿Cómo funciona hoy? El país actualmente está dividido en 300 partes de casi igual número de habitantes entre sí, cuyo nombre son Distritos Electorales Federales. Quienes vivimos en cada una de esas áreas, elegimos de entre quienes ahí habitamos a una mujer u hombre para que nos represente en la Ciudad de México en la Cámara de Diputados.

El asunto con ese esquema es que no importa si ese Diputado ganó por mucho o ganó por poquito. Quien ganó ese espacio se queda con la representación y ya está. Y si otro u otros partidos que perdieron en ese distrito sacaron muchos votos de ciudadanos que comparten su forma de pensar, ya no tenían acceso a ninguna representación.

Lo anterior, conjuntado con que el partido en el poder normalmente tiene más capacidad para llegar a cada pueblo y localidad hacía que ganaran muchas diputaciones “por poquito”, y los partidos opositores ganaran pocas diputaciones aunque fuera por una diferencia grande. De modo que quizás un partido con el 20% de los votos a nivel nacional, podía tener sólo el 2 o el 5% de los Diputados.

Es por eso que desde hace 36 años (1986), y aunque sea impopular quizás por desconocimiento, existen otros 200 diputados que se eligen por Representación Proporcional (llamados plurinominales), que salen de listas regionales (o por Circunscripción electoral), que inscriben los partidos políticos. Esto tiene el fin de que el porcentaje de diputados que cada partido tiene en el Congreso se parezca un poco más al porcentaje de la suma de los votos que le dieron los ciudadanos de cada región. De ese modo no se quedarán sin representar ciudadanos que hayan votado por algún partido aunque ese partido no haya ganado la mayoría de los votos en ningún Distrito.

¿Qué propone el Presidente? El Presidente aunque se ha cansado de decir que su propuesta contiene el eliminar a los 200 Diputados “Plurinominales”, la realidad es lo contrario, lo que busca él es que ahora TODOS los Diputados (300) vengan de la Representación Proporcional.

Eso, aunque evitaría que cada ciudad y zona tuvieran un representante de entre sus vecinos como Diputado, quizás podría estar bien desde el punto de vista de que cada partido tendría el número de Diputados más parecido al porcentaje de votos que obtuvieron, pero ahí viene el truco.

En vez de asignar a los Diputados por una lista nacional o por Circunscripción (conjunto de Estados que conforman a una región), quiere que esos Diputados de lista se calculen dentro de cada Estado. Y el número de Diputados que se repartirían de cada Estado sería el equivalente al número de Distritos que hoy tienen (según su población).

¿Cuál sería el resultado? Como decíamos, los Distritos son 300 partes en las que se divide el país y que contienen más o menos la misma cantidad de habitantes. Eso quiere decir que, según la cantidad de habitantes, hay estados que tienen directamente más habitantes y menos habitantes. Hoy, en sólo 8 estados del país se agrupan más de la mitad de los Distritos Electorales del país, y significando que hay 17 Estados que tienen 7 Distritos Federales o menos (destacando el caso de Baja California Sur, Campeche y Colima que por su población sólo tienen 2 Diputados cada uno).

Eso lo que terminaría provocando es que en esos estados pequeños (que son mayoría), a la hora de repartir el porcentaje de votación entre la cantidad de Diputados disponibles, y ante la imposibilidad de partir a una persona en dos o en tres, puedan suceder dos cosas: Que el redondeo comience a darle Diputados “de más” al partido mayoritario, y no le toque ninguno a partidos minoritarios (necesitarían los partidos sacar al menos la séptima parte de los votos [14.28%] en estados con 7 Diputados). Hoy la regla es que cuentan con representación los partidos que obtienen al menos el 3.5% de los votos.

¿Por qué pienso que eso está mal? Cuando la intención de los mecanismos democráticos es justo el darle representación a todas las voces, y controlar a las personas y partidos en el poder, esta propuesta hace justo lo contrario. No sólo no elimina a los Plurinominales, convierte a todos en “Pluris”, pero además los reparte de una forma que borra minorías, achica a la oposición, y le da más poder al gobernante.

Para finalizar:

El Presidente y quienes lo apoyan repiten una y otra vez que el Instituto Nacional Electoral es uno de los más caros del mundo y que eso es lo que quieren cambiar. Lo que no nos dicen es que 1/3 parte de su presupuesto es en la expedición de la Credencial de Elector que nos es útil y en la que todos confiamos, otra 1/3 parte va al financiamiento a los partidos para que se organicen y comuniquen con los ciudadanos, y finalmente la última parte que corresponde al gasto operativo del INE en buena parte se va en buscar, capacitar y darle herramientas a los vecinos que reciben y cuentan nuestros votos en más de 160,000 casillas que se instalan en todo el país y que a todos nos quedan cerca de nuestra casa.

Con todo y eso hay cosas más caras que el INE: Las pérdidas de PEMEX en un año (2021) son el equivalente a más de 15 años de presupuesto del INE. La cancelación del Aeropuerto de Texcoco costó un equivalente a casi 23 años de presupuesto del INE. Y la refinería de Dos Bocas (hasta donde va proyectado), el equivalente a casi 25 años de presupuesto del INE.

Pero hay una cosa aún más cara: El que perdamos el derecho a identificarnos, a preguntarle al gobierno qué hace, a pensar diferente, y a quitar del poder a las personas o partido que no nos esté funcionando.

El Presidente es popular, y qué bueno, pero lo que olvidan quienes lo apoyan al colaborar en la destrucción de instituciones y contrapesos es que a este señor sólo le quedan menos de dos años, y le pueden dejar mucho poder y mucha autoridad a otra u otro que no lo sea tanto. Por ello debemos conservar instituciones que no sólo son ajenas al poder político, sino que lo revisan y sirven de árbitros que todos reconocemos.

Es por todo lo anterior que considero que es INDISPENSABLE acudir a las marchas del Domingo 13 de Noviembre y hacer sentir a nuestros representantes que estamos al pendiente de su voto que puede perjudicar enormemente los derechos que los ciudadanos han adquirido por décadas ante el poder presidencial.

Si te parece, por favor comparte esto con todos tus contactos, y si tienes algunos que otros a los que les dé flojera leer, platícaselos. Quizás después sea demasiado tarde.

Marco Antonio @MtzGuerrero

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